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Escuela de Billar Americano

Vaya juego bonito!
 

Control de la bola blanca III - Táctica

Dejarse un siguiente ángulo

Bolas llenas, ángulos y el lado correcto de la bola

El verdadero concepto de la 'zona sombreada'

Cómo buscar la zona sombreada correctamente

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DEJARSE UN SIGUIENTE ANGULO

Ya conocemos cómo reacciona la bola blanca tras el choque con otra bola (con la sana intención, en la mayoría de los casos, de enviarla a un agujero), como y cuánto podemos modificar esa reacción, y cómo influir asimismo en la dirección que tome tras tocar una banda, o varias. Y sin embargo, conocer todo esto ni mucho menos garantizará que juguemos la jugada correcta en el momento adecuado y, si no se trata de bola 9, incluso ni la bola indicada.

A menudo me llama la atención la cara de asombro de mis alumnos la primera vez que les revelo el secreto del juego de posición; esto es, pensar generalmente en tres bolas por delante, a lo largo de la secuencia. Muchos se asombran cuando les cuento que lo importante no es dejarse un siguiente tiro, sino un siguiente ángulo, y nunca falta el optimista que me pregunta si tengo toda la secuencia, de ocho o más bolas, en la cabeza. Bien, esto nunca funciona así (aunque si existen bolas que se molestan unas con otras o, por ejemplo en bola 8, ésta se encuentra tapada, por supuesto habrá que pensar en algo).

En billar americano, para poder volver a tirar es necesario meter una bola. Esto dicho tan simple parece hasta una memez; sin embargo, si lo llevamos al extremo de la simplificación... es muy probable que sólo tiremos dos veces. Si en cambio, después de meter nuestra primera bola, intentamos mover la blanca en la dirección adecuada (y existen muchísimos principiantes que realmente lo intentan) para disponer luego de otro tiro sencillo, estamos trabajando en la dirección correcta –aunque, desde luego, aún debemos afinar esta idea para alcanzar un nivel superior de billar.

La idea fundamental, necesaria para comenzar a comprender el juego de posición, es que no basta con buscar una siguiente bola, sino un siguiente ángulo correcto con esa bola, que nos permita después estar en disposición de volver a repetir la misma idea: buscar una nueva bola, pero teniendo en cuenta que habrá que dejar otro ángulo para buscar otra más. Pero, ¿estamos pensando en 4, 5 o más bolas? No!, pensamos siempre en la 3ª bola, en cada uno de nuestros sucesivos tiros (con lo cual, todas las bolas, de la 3ª a la última, pasan en un momento dado por ser la 3ª bola de la secuencia). Y, ¿cómo saber cuál es ese ángulo que debo dejar con la siguiente bola, para jugar esa 3ª bola?

A mí me gusta explicarlo de la siguiente manera: si lo que busco es un ángulo que me permita llegar cómodamente a la 3ª bola, intentaré determinar, antes de nada, cuál es ese ángulo. Puedo incluso imaginar que tuviera bola en mano, de la segunda a la tercera bola. ¿Dónde me gustaría colocar la blanca? Ya tenemos una buena referencia. Ahora sólo tengo que alcanzar ese punto exacto desde mi tiro actual. Fácil!, eh? Aunque... vaya, si lo pensamos despacio... ¿dije ‘punto exacto'? Bueno, me temo que... en el 99% de los tiros voy a ser incapaz de conseguirlo (y tampoco lo conseguirá ningún jugador de élite). En fin qué decepción... pero no desesperemos; volvamos un poco más atrás: lo que buscábamos, ahora que recuerdo, era un ángulo, y no un punto preciso... es posible que en mi actual tiro disponga de una jugada que haga llegar mi bola blanca, no al punto, sino al ángulo correcto con mejores opciones de minimizar el error (es decir, de seguir en el lado correcto de la bola en el caso de que mi precisión no sea matemática). Este es el modo de pensar de los jugadores de primera línea (y de hecho, ellos no buscarán la posición final exacta de la bola blanca salvo en contadísimas ocasiones) y la actitud que hay que trabajar y desarrollar para mejorar de verdad nuestro nivel de billar.

Pero, ¿es siempre necesario dejar un ángulo entre la bola blanca y la siguiente objetiva a jugar?

 

BOLAS LLENAS, ANGULOS Y EL LADO CORRECTO DE LA BOLA

Bien, es posible que dejar un ángulo entre la blanca y la objetiva no sea siempre necesario. Pero es una idea muy sana que el principiante debe comenzar a desarrollar inmediatamente, y será la idea general del juego de emplazamiento correcto y de posición.

Existen dos casos fundamentales (quizá los únicos) en los que no será necesario. Estudiémoslos brevemente.

El primer caso resulta muy obvio, es aquel en el que busquemos emplazamiento a nuestra bola de partida (la última bola de la secuencia). En este caso nos conviene lógicamente dejar el tiro más recto posible, pues una bola más llena es siempre, por definición, más sencilla. Pero ojo: no hay que malinterpretar esta filosofía: si por dejar la bola bien llena, elegimos una jugada menos natural, que exija un ataque a una velocidad desmesuradamente alta, efecto excesivo cuando hay otras opciones, o en general una ruta arriesgada, forzada o ilógica por la razón que sea, es probable que el resultado de forzar las cosas sea fallar el tiro, y sentarnos a comprobar si nuestro oponente lo hace mejor que nosotros. Lo más importante, en líneas generales, es mover la bola blanca con naturalidad, siempre que sea posible.

Analicemos el segundo caso, el que realmente nos interesa en el tema táctico: tras tirar nuestra primera bola, podemos jugar a dejar recta la siguiente en aquel caso en el que el tiro sobre esa segunda bola nos permita tener buena salida para buscar la tercera bola (esta es, en realidad, la idea general del juego de posición, aunque por ser tan pocos los casos en los que va a aparecer esta situación, es preferible hacer más énfasis en la idea de los ángulos y el lado correcto de la bola). En el momento embocar nuestra primera bola, la segunda de la secuencia se convierte automáticamente en la primera bola a tirar a continuación, y la cuarta, en la tercera. En ese momento, debemos volver a estudiar la secuencia de 3 bolas y analizar si nos vale un clavado (por tener la bola recta), o hay que buscar un corrido o un retroceso para ganar un ángulo determinado al jugar la nueva 1ª bola.

En cualquier caso hay que ser cuidadoso al jugar a dejar bolas llenas: si tratamos de dejar la bola bien llena (lo cual, será generalmente difícil de realizar con exactitud) y nos vamos al lado malo, mejor hubiéramos hecho en jugar el lado correcto directamente, buscando, como siempre, mayor margen de error. Es sin embargo una técnica muy aceptable cuando para dejar una bola llena, podemos simplemente clavar sobre la anterior (eso sí, se necesita una alta precisión en el clavado).

Si analizamos el diagrama, comprobamos que un clavado sobre la seis nos dejaría la bola 7 recta, pero en este caso esto sería correcto para tirar luego sobre la 8. Una vez entronerada la 6, es cuando debemos pensar en la secuencia 7-8-9, y comprobamos que un nuevo clavado sobre la 7 nos deja la bola blanca con algo de ángulo sobre la 8, y en el lado correcto de ésta para salir naturalmente hacia la bola 9.

Pero ¿qué es eso de ‘lado correcto' de la bola? Bueno, en primer lugar, comentemos que, con cualquier bola que no esté bien recta, nos enfrentaremos con un corte de bola; en este caso, estaremos a un lado u otro de la bola objetiva o, lo que es lo mismo, a un lado u otro de la propia bola blanca, si estuviera llena. Visto esto, el ‘lado correcto' es aquel que permita una salida mejor para la bola blanca en busca de la siguiente bola objetiva. Vamos a analizar con más precisión cómo buscar ese lado correcto de la bola.

 

EL VERDADERO CONCEPTO DE LA 'ZONA SOMBREADA'

He escuchado y leído con frecuencia hablar de 'zonas sombreadas' para situar la bola blanca después de un tiro. No me opongo a este concepto, de hecho creo que puede ayudar a diseñar un correcto juego de posición, pero hay que conocer muy bien cuál es la zona sombreada correcta. Infinidad de jugadores, incluso de un nivel alto, imaginan como 'sombreada' toda la zona detrás de la siguiente bola objetiva ante su tronera (con lo cual, lo de la 'zona sombreada' casi no sirve para nada).

Estudiemos el diagrama: la zona sombreada es muy correcta para tener un fácil disparo sobre la bola 8, después de entronerar la 7. Así, podemos jugar un sencillo clavado sobre la 7, y tener un tiro muy fácil sobre la 8. Sin embargo, acabamos de meternos en un lío: conseguir, en la situación resultante, mover la blanca hacia la 9 va a ser un trabajo de chinos.

Si consideramos todo esto al elaborar el tiro sobre la 7 e imaginamos una bola en mano sobre la 8, nos damos cuenta de que la zona correcta para detener la blanca tras meter la 7 es la zona rayada, no toda la zona sombreada.

Así, acabamos de redefinir nuestro concepto de ‘zona sombreada', y también hemos detectado cuál y por qué es el ‘lado correcto' de la bola. Podemos además sacar una interesante conclusión de todo esto: es mucho más importante dejar, antes que el ángulo exacto, el lado correcto. En todo caso, seguimos hablando de buscar ángulos antes que bolas rectas.

Estar en el lado correcto de la bola no significará forzosamente estar en el ángulo correcto (aunque sí casi siempre), porque habrá ocasiones en las que necesitemos un ángulo muy preciso para conseguir algo determinado (abrir un grupo de bolas, o llevar la bola blanca por una ruta muy puntual), y estar a un lado de la bola no tiene por qué significar ganar exactamente ese ángulo. Pero esto son situaciones excepcionales; en la mayoría de los casos, elegir bien el lado correcto, y el tiro para ganar ese lado correcto, será suficiente para tener un buen ángulo a la hora de ejecutar nuestro siguiente disparo.

 

COMO BUSCAR LA ZONA SOMBREADA CORRECTAMENTE

Ahora podemos dedicar un momento a estudiar nuestra zona sombreada y, lo que no es menos importante, cómo alcanzarla del mejor modo posible.

Si, de momento, prescindimos de bolas que estorben y reduzcan la zona sombreada, y para hablar de generalidades, podremos mencionar que esta zona siempre es más o menos triangular (pruébese el mismo método utilizado para buscar la zona sombreada en los diagramas anteriores, con cualquier otro tipo de bola, y podrá comprobarse que así es). La razón por la que la zona tiene esta forma (de triángulo) es que, en los lados de este triángulo, estamos marcando los límites de lo razonable para la bola blanca, y en cualquier punto de este lado, ya sea más cerca o más alejados de la bola objetiva, el ángulo con ésta continúa siendo el mismo.

Entonces, lo primero que comprobamos es que esta zona correcta para nuestra tiradora 'se encoge' según nos vamos acercando más a la bola objetiva. Es por esto que es un error buscar bolas demasiado cortas con la escusa de que sean más fáciles, pues nuestro margen de error será cada vez más pequeño.

Podemos apreciar, además, que es mejor entrar 'a favor', en la medida de lo posible, de esa zona sombreada, antes que contra ella, pues (y otra vez hablamos de generalidades, en principio) la zona será aún mayor, y tendremos mejores posibilidades de parar la blanca en un lugar correcto, y un mayor margen de error.

Pero examinémoslo a través de un gráfico: si, para no ir más lejos, tomamos como ejemplo la zona sombreada que analizábamos en el apartado anterior, podemos apreciar todas estas cuestiones, con más detalle:

Para empezar, podemos apreciar la diferencia del tamaño entre los segmentos marcados en la zona sombreada. Como se ve, el marcado cerca de la bola 8 es claramente menor que los otros dos, lógicamente por encontrarse demasiado cerca de la objetiva. El segmento intermedio, paralelo al anterior, es claramente más jugable por estar más alejado de la bola objetiva, donde la zona sombreada 'se abre'. Pero estos dos segmentos indican algo más: están marcando la entrada de la bola blanca, según entremos en la zona más o menos lejos de la bola objetiva. Pero son entradas 'contra' la zona, en lugar de a favor de ésta. Es por esto que podemos encontrar un segmento más grande: el que marca la entrada 'C' que es 'a favor' de la zona y que, por consiguiente, tendrá que ser el que busquemos siempre que tengamos oportunidad de elegir.

Pero analicemos aún otra entrada más, en el diagrama 3b, a menudo poco contemplada por jugadores menos experimentados. Estamos entrando, en realidad, en dirección contraria a la bola, pero perfectamente 'a favor' de nuestra bonita zona sombreada. La vision de esta forma de atacar la zona sombreada abrirá fenomenalmente nuestras opciones, a la hora de jugar una partida.

Buscar la zona sombreada entrando a favor de ella es siempre una buena política. Pero no deben menospreciarse tiros de aproximación del tipo 'B', en el diagrama 3a. Se producen con frecuencia en las partidas de más alto nivel. No se debe malinterpretar esta cuestión: si hay que forzar la blanca por buscar una entrada a favor de la zona cuando se puede llevar a la zona correcta con un tiro suave y natural, incluso aunque sea entrando menos a favor o incluso contra ella, es posible que sea mejor la segunda opción. Esto hay que sopesarlo siempre con agudeza, y entender que a menudo es más fácil parar la blanca en una zona menor, pero con un tiro de fuerza controlado y suave, que hacerlo en una zona grande pero con una presión.

Observemos un diagrama más: insistiendo en la zona sombreada que nos creamos hace un rato (para facilidad de explicación y comprensión), tenemos dos claras opciones, en este caso con la bola 7 cerca de la 8, para buscar emplazamiento y ángulo para llevar la blanca de la 8 hacia la 9. Existe la opción de llevar la bola blanca en 90º según lo ya estudiado en capítulos anteriores, y este tiro no es complicado, pero sí es crítico: tenemos que meter algo de presión a la bola (es difícil transmitir la mayor precisión mediante un gráfico, pero pongamos que el tiro requiriera 7 u 8 de fuerza), y en este caso cualquier modificación del ataque que necesitamos, prácticamente un centro-bola, sería catastrófico. Por ejemplo, un ligero corrido produciría un choque con la 8 o una 'escapada' a la izquierda de la 8 que, en el mejor de los casos, nos permitiría un tiro incierto a la bola 8 a alguna de las troneras de la derecha (en el gráfico) y pocas o ninguna opciones para volver al otro lado, buscando la 9. Sin embargo, buscando la zona correcta a favor de ella, y no en contra, advertimos que un retroceso muy suave (tal vez un fuerza 3 ó 4) nos lleva la bola blanca a una zona amplísima y con margen de error mínimo (quiere decirse, aunque el tiro no sea exacto, es más que probable que la blanca aterrice en un lugar muy válido para nuestros fines (transición 8-9).

Seguiremos estudiando este tipo de casos. Lo importante (y lo bonito al billar americano), como intento transmitir en este apartado de táctica, es conseguir hilvanar una bola con otra, y especialmente un ángulo correcto con otro.

 

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